Álvaro Valera logra la medalla de plata en Río

Alvaro Valera en la final de Río. Fuente: CPE

Alvaro Valera en la final de Río. Fuente: CPE

El jugador español de tenis de mesa ha caído en la final de los Juegos Paralímpicos ante el danés Peter Rosenmeier por 2-3.

Jesús Ortiz García

Jesús Ortiz García


12 de septiembre de 2016, 00:30

Lo tuvo más cerca que nunca, pero Álvaro Valera tendrá que esperar para lograr su 2º oro en unos Juegos Paralímpicos. Se le escapó la medalla dorada al mejor jugador del mundo de tenis de mesa en clase 6 (reservada para los palistas con mayor discapacidad que compiten de pie). Solo Peter Rosenmeier le impidió subir a lo más alto del podio en Río de Janeiro, aunque suma una valiosa medalla de plata.

Esta vez el danés no claudicó ante el poderío del español, que pese a tener bien controlado el partido, se vio sorprendido por un jugador al que había vencido en las finales del Mundial 2014 y Europeo 2015. Fue un duelo muy táctico entre dos palistas que se conocen bastante y se decidió por pequeños detalles (2-3).

El andaluz se llevó el primer set por un claro 11-5 con templanza, insistiendo con su saque al medio de la mesa y después buscando las esquinas para hacer daño. Rosenmeier apostó por bolas cortas cerca de la red para tomar ventaja en el inicio de la 2ª manga (1-4). Después de un intercambio de golpes, el nórdico se apuntó el set en el desempate (11-13).

Alvaro Valera en la final de Río. Fuente: CPE

Alvaro Valera en la final de Río. Fuente: CPE

En el 3º Valera empezó fuerte, tiró de inteligencia y habilidad para ponerse 7-2. Pese a que el jugador ‘vikingo’ acortaba distancias, el español con varios puntos directos de saque, por los que protestaba continuamente su adversario, cerraba el set con solvencia (11-6). Cuando todo parecía estar del lado del español, la juez llamó la atención a Valera por sus saques, que se descentró y la balanza se inclinó para el danés. En el 4º set Valera llegó a salvar dos bolas de set pero no pudo con la 3ª (9-11).

Todo se decidiría en el 5º y último set, que arrancó con ventaja para Rosenmeier (1-5), muy crecido jaleado por la hinchada. El español respondió y se acercó en el marcador, pero el danés estaba muy enchufado y no iba a dejar escapar la oportunidad de vencer a su bestia negra en los últimos años. Al final, rostro de cierta decepción en Valera porque después de 16 años tenía muy cerca repetir el oro de Sidney 2000.

Nuevo éxito

“Una medalla de plata siempre es un éxito, aunque irá cogiendo un sabor más dulce conforme vayan pasando los días, ya que perder la final escuece. Ha sido una final muy reñida, pero en el último set el rival ha hecho un juego muy bueno”, ha explicado. “Le he ganado varias veces, las dos últimas en el Mundial y en el Europeo en Dinamarca, pero esta vez no ha podido ser. Ojalá vengan más finales con él y si es en Tokio 2020 mejor”, ha añadido.

Pero gana una plata muy trabajada que se la dedica a su padre, fallecido hace años, su mentor y maestro. Gracias a él descubrió el tenis de mesa, que empezó a practicarlo a los 10 años en el sótano de su casa, donde dio los primeros pasos para construir una carrera excelsa en la que figuran 23 medallas entre Juegos Paralímpicos, mundiales y europeos. Junto a la plata en Río, destacan el bronce en Pekín 2008 y dos platas (individual y dobles) en Londres 2012.

Y puede añadir una más ya que debe competir por equipos junto a Jordi Morales y Alberto Seoane en la ciudad carioca. “Esto no ha acabado y podemos dar la sorpresa, lo daremos todo para intentarlo”, ha recalcado. Pasan los años, nuevos rivales, empeora la polineuropatía que le produce falta de musculatura en piernas y brazos, pero sigue rindiendo al máximo nivel. Ese es Álvaro Valera, un palista voraz, hábil e inteligente, un jugador brillante y ejemplo de superación.

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